“Només si és en català”, por descontado. El juego ilegal, delictivo, asesino y mortal que se rumorea ya ha llegado a Mallorca, y que acaba con el suicidio de los participantes como último reto, no deja de ser una oportunidad para mejorar las posibilidades de uso del catalán, una lengua que el IESE de Sineu, con excelente criterio, se preocupa de mantener viva contra los atropellos a los que se ve sometida por culpa del cine (en español o en versión original subtitulada, tristemente, al español), de los impresos, de Sant Jordi o de la escritura sin más (actividad amenazada por otras lenguas malévolas), como se ve en la foto.

“Hay que aprovechar lo que tiene tirón en cada momento”, afirman en el IESE Sineu: “sería una pena que en las estadísticas los suicidas monolingües en catalán fuesen menos que los usuarios de otras lenguas”. “La ballena blava pot ser la nostra aliada”.

 

¿Mola?