Los animalistas lo han conseguido. No sólo serán una realidad, más pronto que tarde, las corridas de toros a la balear. El ayuntamiento de Ciutadella ha anunciado que el espectáculo tradicional de los caballeros de Ciutadella, que hacen correr a estos bellos animales entre una multitud eufórica, no volverá a celebrarse desde ya.

El alcalde de la localidad menorquina ha dicho que comprende la demanda popular, y que “es verdad que la excesiva afluencia de turistas y nativos ciegos de Gin Xoriguer es una amenaza para los caballos”. No se trata de proteger a la gente, que apesta y a la que nadie ha llamado, sino a los preciosos cuadrúpedos.

Los caballos de verdad serán sustituidos por unos de juguete, como los patos de la “suelta” de Can Picafort son sustituidos desde hace años por patitos de goma.

¿Mola?