El ayuntamiento de Palma ha visto resuelto milagrosamente el dilema de si destruir el ficus del jardín de la Misericordia o la baranda de marés de la cuesta de La Sang, cuyo proceso de demolición denunció Arca la semana pasada.

Los poetas del Mediterráneo en el momento de infectar el ficus de la Misericordia.

Gracias a una visita masiva de poetas al gigantesco árbol, convocados por el festival Poesia de la Mediterrània, el árbol ha sido afectado por un insecto letal, primo del picudo rojo, que inyecta una especie de virus bucólico en esta especie vegetal. No hay tratamiento posible. El célebre árbol tiene los días contados gracias a la visita guiada por el gurú del citado evento, Biel Mesquida, que ha intentado disculparse: “les dije a los poetas que acudiesen a la excursión con un gorro para evitar que el piojo bucólico pudiese saltar al árbol”.

 

¿Mola?