Nosotros lo que odiamos es la mala vida y la saturación que provocan algunos lugareños, que viven aquí y solo por eso ya se creen con derecho a dar por culo a sus vecinos, dicen los cachorros de Ahueca, la asociación que pide tranquilidad en los espacios públicos.

Esta asociación tiene como primer objetivo eliminar las fiestas de barrio, y en especial las verbenas que acaban a altas horas de la noche, donde unos pocos se dedican a beber y armar bulla, mientras la mayoría de los vecinos los maldicen en silencio y sin pegar ojo.

Nos reservamos la acción directa, pero de momento solo recurrimos a la oración. Para que digan que Dios no existe y no atiende nuestros rezos: ayer conseguimos que un diluvio interrumpiera una juerga nocturna en Esporles y dejara la decoración de las fiestas hecha un asco.

No decimos que no sobren turistas unos cuantos meses, pero sobre todo sobran paletos todo el año.

En la lista de objetivos a eliminar, Ahueca mete cualquier concentración de personas que supongan una amenaza de saturación: los correfocs de cualquier fiesta, la cabalgata de Reyes, los maratones populares, las procesiones de semana santa… No digamos barbaridades como manifestaciones por razones políticas como la mítica Marea Verde. Las ferias de fin de semana de los pueblos de Mallorca, básicamente visitadas por lugareños, no por turistas, nos provocan claustrofobia y contribuyen a la especulación y gentrificación de toda Mallorca, nos condenan a la miseria y a la desigualdad social, dice Ahueca en su comunicado.

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