Satisfacción en Podemos por haber expulsado de sus filas a Seijas. La diputada de Menorca, afirma el Diario de Mallorca, ha dormido varias noches en el parlamento, sin que se sepa con seguridad en qué dependencia: si en su escaño, si en su escaño y alguno más, si en un sofá del pasillo, o si ha dormido en modo sonámbulo en el salón de los Pasos Perdidos, andando durante horas y recorriendo cientos de kilómetros.

Sin embargo la frase textual no afirma que durmiera ninguna noche, sólo que pudo haberlo hecho. En tal caso desconcierta la ocurrencia de que Seijas se planteara “pasar” dietas, es decir, pedir dinero compensatorio por la molestias de pasar las noches en, efectivamente, circunstancias tan incómodas. Es de suponer que en el Parlamento balear no hay neveras con surtido de botellines, ni SPA.

Los ciudadanos tenemos derecho a saber si en los despachos de las distintas corporaciones políticas hay sofás cama, y si su uso por los parlamentarios es indiscriminado. ¿Es el Parlamento un picadero? ¿Se turnan los diputados para utilizarlo? ¿Se rifa ese sofá cama o se subasta y se lo lleva el mejor postor? ¿Jarabo duerme en posición fetal o boca arriba? ¿Seijas ronca? Lejos de pasar dietas, ¿debe pagar Seijas una multa ecológica por roncar en un edificio sensible a las vibraciones y corrientes de aire menorquinas?

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